Gracias, 2025: un año de brazadas, sonrisas y comunidad. ¡Vamos con todo al 2026!
- retanapaty
- 15 dic 2025
- 3 Min. de lectura

Hoy queremos decirlo fuerte y claro: gracias. Gracias por cada llegada a tiempo con la mochila de natación, por cada risa que explotó en la orilla, por cada miedo que se transformó en confianza dentro del agua. 2025 fue un año de brazadas compartidas en el que la alberca volvió a ser lo que más amamos: un espacio seguro, alegre y humano donde niñas, niños y niñez, adolescentes, mamás, papás y abuelxs se encontraron con su mejor versión.
En la niñez, vimos cómo el juego se convirtió en aprendizaje. Los chapuzones de los grupos de estimulación temprana reforzaron vínculos con mamá o papá y encendieron la coordinación, la concentración y la curiosidad. Las primeras patadas, los “star fish”, las burbujas tímidas… todo eso terminó en flotaciones confiadas y caritas que brillan cuando entienden que el agua sostiene. En edad escolar, la natación les regaló pulmones fuertes, autoestima y amistades que rebotan en la superficie como luz; y sí, también mejores hábitos de sueño y foco para el colegio.
En adolescentes, la alberca se volvió reto y refugio a la vez. Hubo marcas personales que cayeron, técnicas que se pulieron y una disciplina que se notó en cualquier otro deporte. La cabeza aprendió a respirar, el cuerpo encontró cadencia y la mente descubrió que el estrés se apaga cuando el ritmo del crol marca el compás.
En personas adultas, la historia fue de salud y disfrute. Sesiones after-office que ordenaron ideas, espaldas que dejaron de doler, articulaciones agradecidas con el bajo impacto, descansos que por fin reparan. El agua templada, la respiración rítmica y la técnica amable demostraron que la natación es una terapia que se nada y un antídoto contra la prisa diaria.
Y en adultos mayores, la alberca fue ligereza, movilidad y compañía. Cada ejercicio devolvió confianza al movimiento, alivió articulaciones y encendió esa chispa social que nace de compartir carril y aplaudir pequeños grandes logros. Porque sí: en Acuática Santa María afirmamos con orgullo que este deporte no tiene edad, que acompañamos procesos de 5 a 95 años, y que cada etapa merece su propio ritmo, su propia alegría y sus propios objetivos.
A nuestras familias: gracias por confiar en nuestros profesores certificados, por abrazar nuestros protocolos, por aplaudir en tribuna, por preguntar, por insistir, por creer. A nuestro equipo: gracias por la paciencia, la pedagogía y el corazón que ponen en cada clase; por convertir la técnica en juego y el esfuerzo en celebración. A nuestra comunidad: gracias por demostrar que la natación es mucho más que un deporte; es salud física, bienestar mental, seguridad acuática, disciplina y, sobre todo, comunidad.
Ahora miramos hacia 2026 con la emoción revuelta en el estómago y el calendario listo para llenarse de nuevas historias. Queremos más primeras brazadas, más “¡sí puedo!”, más metas alcanzadas y más familias vibrando al ritmo de la alberca. Queremos que quienes dejaron el traje de baño en el cajón lo vuelvan a sacar; que quienes se enamoraron del agua en 2025 mantengan el hábito; que quienes aún están dudando den ese primer paso que cambia semanas completas.
Si estás en la Ciudad de México, tu oasis urbano te espera: una alberca techada y climatizada donde la lluvia, el frío o el tráfico se quedan en la puerta. Llega con tus goggles y sal con la mente clara y el cuerpo ligero. Si estás en Puerto Vallarta, la vibra tropical hará el resto: sesiones que se sienten como mini-vacaciones y, si te animas, preparación progresiva para disfrutar Bahía de Banderas con técnica y seguridad.
Brindemos por lo que logramos y por lo que viene. Que 2026 nos encuentre con más salud, más juego, más calma y más agua. Que sigamos aprendiendo a respirar mejor para decidir mejor. Que la alberca siga siendo ese lugar donde nos reconocemos fuertes, ligeros y felices.
Gracias por nadar con nosotros este 2025. Volvamos con todo en 2026.






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